Lectura de reflexión: "El hombre perfecto, pero triste"

Aquel hombre era la admiración de todos. Era intachable en su conducta, cumplidor a la perfección, fiel a la ortodoxia de las ideas...pero confesaba no ser feliz.

- He pasado mi vida cumpliendo escrupulosamente mi deber y, sin embargo, no he alcanzado la felicidad.

El Anacoreta, tomándole de la mano le hizo sentar y le dijo:

- La felicidad no es un pago por la ley cumplida. No puedes exigir la felicidad como si Dios te la debiera por tu comportamiento. Y si pasamos la vida cumpliendo nuestro deber para recibir luego un premio, nos equivocamos de medio a medio y tendremos una decepción tremenda.

Guardó unos momentos de silencio y luego prosiguió:

- La felicidad no depende de nuestras obras. La felicidad depende del amor. Somos felices porque nos sentimos amados. Y a veces, estamos tan ocupados en cumplir nuestro deber, en buscar la doctrina ortodoxa, en seguir perfectamente las normas, que no atendemos al amor...

Fin

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