El Respeto

Respeto y autorespeto son palabras muy significativas que deberíamos entender e interiorizar teniendo en cuenta que es mucho más que buen trato y amables palabras. Los puntos aquí presentados son: Desarrollo Personal, Superación personal, Valores familiares, Respeto - Imágen, ¿Qué es Respeto?, Autorespeto -Video, Autorespeto - Ejemplos.

Respeto - Imágen

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¿Qué es Respeto?

Respeto es una palabra muy significativa, viene del latín respectus que significa volver a mirar, mirar atrás, atención intensa, consideración especial.

El respeto tiene que ver más con esmero por conocer que con obediencia; el respeto se refiere a la atención intensa hacia alguien que consideramos valioso y digno de ser tomado en cuenta, merecedor de recibir buen trato y amables palabras.

Respetamos cuando valoramos, en cambio, toleramos cuando soportamos con paciencia algo que no aprobamos. En el respeto hay aprecio, en el tolerar hay resistencia.

El respeto no es un deber moral, sino un movimiento interior espontáneo que demuestra el amor que se siente. Es la capacidad de ver a la persona tal y como es, es ser consciente de su unicidad, es desear verla desarrollarse conforme a sus propios deseos y caminos y no conformarse a nuestros planes. De lo contrario eso no es amor, es explotación.

Autorespeto

La consideración hacia los demás debe fundamentarse en un profundo respeto por nosotros mismos. En ocasiones nos tratamos como si fuésemos nuestros peores enemigos: devaluándonos, descontándonos, o permitiendo que en nuestras relaciones nuestros propios deseos se mantengan en clara desventaja respecto a los deseos o intereses de los otros, sin tratarnos con la comprensión que merece todo ser humano. En estos casos se debe tratar por todos los medios de fortalecer la autoestima. ¿Sabes qué es autorespeto? Mira el video y los ejemplos que siguen.

Autorespeto - Video

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Autorespeto - Ejemplos

Considerarte como un ser humano con energía limitada
Necesitas que prevalezcan tus necesidades y necesitas cuidarte. Eso supone no responder a todas las demandas que te hacen los demás: saber decir no para priorizar tus necesidades, cuidar con firmeza tu salud dándole gran importancia y promover el bienestar y disfrute por la vida en todos los niveles donde sea posible, ya que la calidad que das a tu existencia es la misma que los demás recibirán de ti, proyectándola en satisfacción, alegría y vigor para dar.
Apoyarte a ti mismo
Apoyarte a ti mismo con ideas objetivas y constructivas respecto a tu forma de ser y actuaciones. Genera autoconfianza y seguridad en lo que has logrado o puedes ir realizando, evitando los pensamientos negativos que te desacrediten y que generalicen sobre una incapacidad, devaluándote o repudiándote (mira el apartado de cómo cambiar los pensamientos negativos).
Ser razonable
Ser razonable con las demandas que te impones, en cantidad y en grado, entiende que no eres perfecto ni puedes hacerlo todo bien siempre. Ser realista y disfrutar lo que vamos logrando es mucho más saludable que exigirnos y presionarnos constantemente y no saber establecer límites.
Cuestionar la autoexigencia
Si vivimos bajo una presión excesiva de autoexigencia, si nada de los que hacemos nos parece suficiente deberemos cuestionar ese perfeccionismo, ¿no estaremos en realidad buscando una autoafirmación que nos haga demostrarnos que “valemos mucho” como personas y eso nos impulsa a vivir alterados de los nervios queriendo lograr metas al severísimo costo de afectar gradualmente la salud u otras condiciones de bienestar muy importantes? Pregúntate: ¿Tiene algún sentido estarme matando por esto?
Valorar tus necesidades en su justo nivel
Valora tus necesidades en su justo nivel, no las menosprecies ni subestimes. Busca las relaciones, desarrollo y el entorno que promuevan tu bienestar. Puede ser que necesites amistades diferentes o acabar con una relación perjudicial para ti, mayor descanso, tiempo libre, un cambio de actividad, ayuda de los demás, etc.
Ponerte en el lugar que te corresponde
Ponte en el lugar que te corresponde porque tu salud y felicidad están antes que la aprobación de los demás, “el qué dirán”, la obtención de alguna posición económica o estatus. En muchas ocasiones nos creamos necesidades para después terminar dependiendo o esclavizándonos por ellas.

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