SIGNIFICADO DE PAZ

Este artículo es un compendio de frases y reflexiones del Dalai Lama, los temas tratados son: Desarrollo Personal, Superación personal, Valores familiares, Dalai Lama Frases, Tranquilidad, La no violencia.

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Reflexiones del Dalai Lama

Si bien en el pasado, normalmente la simple expresión de la verdad, ha sido considerada como ingenua y falta de realismo, estos últimos años han demostrado que es una fuerza inmensa de la mente humana. Cuando en el futuro vuelva a ser necesario introducir grandes cambios en la sociedad, nuestros descendientes podrán pensar en nuestro presente como un paradigma de esfuerzo pacífico, un auténtico ejemplo a una escala sin precedentes en el que tomaron parte más de una docena de naciones y varios centenares de millones de seres humanos. Además, acontecimientos recientes han demostrado que el deseo de paz y libertad forma parte del nivel más fundamental de la naturaleza humana y que la violencia es su antítesis absoluta.

Todos aman la Tranquilidad

Básicamente, incluso quienes son dados a la violencia aman la tranquilidad. Por ejemplo, cuando llega la primavera, los días se hacen más largos, hay más sol, la hierba y los árboles cobran nueva vida y todo parece volverse más joven y hermoso. La gente se siente feliz. En otoño primero cae una hoja y luego otra, y después todas las hermosas flores van muriendo hasta que llega un momento en el que acabamos viéndonos rodeados por plantas desnudas. Entonces no nos sentimos tan alegres. ¿A qué se debe esto? Pues a que en lo más profundo de nuestro ser, todos deseamos el desarrollo constructivo y fructífero al mismo tiempo que nos disgusta ver que las cosas se derrumban, mueren o son destruidas. Cada acción destructiva va en contra de nuestra naturaleza básica, porque lo realmente humano es construir y ser constructivo. Es seguro que todo el mundo estará de acuerdo en que debemos acabar con la violencia, pero si realmente queremos eliminarla por completo, antes deberíamos analizar si tiene algún valor o no.

Si enfocamos esta cuestión desde una perspectiva estrictamente práctica, descubrimos que en ciertas ocasiones la violencia parece realmente útil. La fuerza permite resolver rápidamente un problema. Al mismo tiempo, no obstante, esa clase de éxitos suele obtenerse a expensas de los derechos y el bienestar de otros. Como resultado de ello, y aunque un problema ha sido resuelto, se habrá plantado la semilla de la discordia. Por otra parte, si tu causa se basa en razonamientos auténticamente sólidos, entonces no tiene sentido utilizar la violencia. Quienes confían en la fuerza siempre son aquellos que no tienen más motivo que el deseo egoísta y que no pueden alcanzar sus objetivos a través del razonamiento lógico. Incluso cuando la familia y las amistades discrepan de ellos, quienes cuentan con razones válidas pueden citar a una persona tras otra y argumentar su postura, mientras que quienes no cuentan con el apoyo de la razón no tardan en dejarse arrastrar por la ira: por eso la ira no es un signo de fuerza, sino de debilidad.

En algunos aspectos, este último siglo ha sido una centuria de guerra y derramamiento de sangre que ha visto cómo los gastos de defensa aumentaban año tras año en la mayoría de países. Si queremos invertir esta tendencia, debemos empezar a pensar seriamente en el concepto de la no violencia, expresión física de la compasión. Para que la no violencia llegue a ser una realidad, lo primero que debemos hacer es trabajar en el desarme interno y luego proceder al externo.

La no violencia

Lo realmente importante es examinar tu motivación y la de tu oponente. Existen muchas clases de violencia y de no violencia, pero no es posible distinguirlas basándose únicamente en los factores externos. Si tu motivación es negativa, entonces la acción que produce es, en el sentido más profundo del término y por muy apacible y delicada que pueda parecer a primera vista, violenta. Inversamente, si tu motivación es sincera y positiva pero las circunstancias requieren obrar con energía, esencialmente se estará practicando la no violencia. Sean cuales sean las circunstancias, la sincera preocupación por el bienestar de los demás -y no meramente por el propio- es la única justificación para el uso de la fuerza.

La auténtica práctica de la no violencia todavía se halla en una fase un tanto experimental, pero su consecución, basada en el amor y la comprensión, es sagrada. Si este experimento tiene éxito, puede abrir el camino a un mundo mucho más pacífico en este siglo que empieza.

Muchas personas parecen estar fascinadas por el nuevo milenio, pero en sí, éste no tiene nada de particular. Al entrar en el nuevo milenio vemos que todo sigue igual, y que no ocurre nada que se salga de lo corriente. No obstante, si realmente queremos que este nuevo milenio sea más feliz, pacífico y armonioso para toda la humanidad, entonces tendremos que esforzarnos para que sea así. El siglo XXI deber ser un siglo de diálogo y discusión pacífica, en vez de una centuria de guerra y derramamiento de sangre. Los seres humanos siempre tendremos problemas, naturalmente, pero éstos deberían ser resueltos a través del diálogo y la discusión pacífica. Es algo que se halla en nuestras manos, y sobre todo en las de la generación más joven.

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