CONFIANZA EN DIOS ¿Cómo tenerla?

¿Cómo saber si Dios existe? ¿Cómo confiar en Dios? Pensamientos para confiar en Dios. Hablamos de: Desarrollo Personal, Superación personal, Espiritualidad.

Hay un viejo chiste sobre un ateo que cae a un precipicio de 1.000 metros, pero alcanza a agarrarse de una ramita 500 metros más abajo. El ateo mira hacia arriba, hacia el Cielo, y decide que vale la pena intentarlo.

-'¿Hay alguien allí arriba?' pregunta.

-'Sí, soy yo, Dios', es la respuesta.

-'¡Gracias a Dios!’, contesta el ateo. 'Por favor Dios, ayúdame. Haré lo que sea'.

-'Por supuesto, hijo mío. Sólo tengo un pedido que hacerte’.

-'Lo que sea, Dios', contesta el ateo.

-'Te salvaré, hijo mío', dice Dios, 'pero primero tienes que confiar en mí. Suelta la ramita y yo te agarraré' (Confiar emocionalmente en Dios es diferente de saber intelectualmente que existe).

El ateo mira las rocas que hay 500 metros bajo él y mira nuevamente hacia arriba.

-'¿Hay alguien más allí?'.

Saber que Dios existe

El punto es claro. Puedes saber intelectualmente que Dios existe, pero eso no significa que confiarás en Él emocionalmente. Una persona puede pasar de ser un ateo a ser alguien que sabe que Dios existe de un instante a otro – si tuviera por ejemplo una clara experiencia Divina. Pero confiar en Dios es algo muy diferente.

No es fácil confiar en Dios cuando recibes malas noticias una tras otra; no es fácil, pero tampoco es imposible.

Tenemos una peligrosa capacidad de sentir emociones que no son sustentadas – y es imposible que lo sean – por el intelecto. La gente puede sentir 'amor' por una persona que no tiene ninguna de las cualidades necesarias para ser amada; este fenómeno es llamado infatuación. La gente puede encontrar un profundo significado en algo que carece absolutamente de sentido, o bien, puede tener fe en algo que, intelectualmente, es claramente falso.

Así también, la gente puede confiar en Dios sin siquiera estar seguros de su existencia; esto es muy posible, pero a su vez es peligroso e incorrecto. Es peligroso porque es insensato. Y donde sea que hay insensatez, hay un alejamiento de la Divinidad. Y en todo lo que hay un alejamiento de la Divinidad no puede haber una confianza bien arraigada.

La confianza no puede ser una muleta. Debe comenzar con la mente y esparcirse hacia las emociones. De no ser así, es un castillo construido sobre arena.

Entonces, ¿cómo podemos sentir confianza en Dios en un mundo que parece oscuro y solitario? ¿Cómo podemos conectarnos con el hecho de que hay un Dios, en Quien podemos confiar, cuando en ocasiones parece ser tan distante e impersonal?

Cómo confiar en Dios

ESPIRITUALIDAD

De acuerdo al clásico del siglo X, Jovot Halevavot (Los Deberes del Corazón), hay siete elementos involucrados en la confianza en Dios.

Dite a ti mismo: Dios me ama
Dios te ama con un amor que es más profundo que el que cualquier padre ha sentido alguna vez por un hijo. Te ama porque eres único. Eres su dulce y especial bebé. Imagina a Dios teniéndote en Sus brazos, sonriéndote como lo haces con tus niños, rodeándote con Su amor.
Dios conoce todas tus necesidades, tus desafíos y tus problemas
Sabe lo que sientes, lo que piensas, lo que te interesa y lo que te preocupa. Sabe exactamente lo que estás pensando; lo sabe constantemente. No se olvida de ti, ni siquiera por un momento. Nada se le pasa. 'Piensa' en ti y en tus problemas todo el tiempo.
Dios está completamente consciente y sabe todo lo que está pasando. También sabe lo que te preocupa. Sabe exactamente lo que estas sintiendo, exactamente lo que quieres. Escucha cada una de tus plegarias.
Dios tiene el poder de hacer lo que sea
No hay nada que tu necesites que Él no pueda proveer. Nada que te falte que Él no te pueda dar. Puede resolver todos tus problemas inmediatamente, e incluso puede evitar que surja cualquier nuevo problema. Puede cambiar toda la situación que te rodea en un momento. Y no le es difícil hacerlo.
No hay nada que funcione independiente de Dios
No hay ninguna otra cosa que tenga poder. . Nada, por más pequeño que sea, puede ocurrir sin Su absoluta aprobación. No le concede Su poder a otras fuerzas. Él continúa en control absoluto todo el tiempo.
Dios ha hecho muchísimo por tí
Te ha dado vida. Te ha dado libre albedrío. Hace que tu corazón lata. Hace que la sangre corra por tu cuerpo. Te da aire para respirar y comida para comer. Te provee de calor. Cualquier cosa que se te ocurra, Él la ha hecho. Tiene un récord de bondad absoluta y total. Cualquier cosa que tu quieras o necesites es como pedirle un centavo a tu padre para hacer una llamada telefónica. No tengas dudas de que Él te la dará, porque ya te ha dado tanto. Cualquier cosa que quieras es pequeñísima en comparación a la bondad que ha tenido hasta ahora.
El amor de Dios es incondicional
No depende de tus acciones ni de tu modo de vida. Como un buen padre, Él te ama sin importar lo que pase. Incluso cuando tropiezas y cometes grandes errores, te sigue amando. Incluso cuando lo ignoras por completo, te sigue amando. Su amor está contigo más allá de quién eres o de qué haces. A pesar de todas tus imperfecciones, puedes estar seguro de que Dios está protegiéndote.
Dios quiere que seas grandioso. Sus expectativas para son enormes – en base a todo lo que puedes lograr con el alma que te ha dado. Sin embargo, tú podrías desperdiciar todo.
Dios siempre te dará exactamente lo que necesitas
La vida no siempre será como tú quieres que sea. Puede que no te dé lo que tú crees que sería bueno para ti, pero siempre te dará lo que es realmente bueno para ti. Independientemente de qué es lo que estés viviendo, será exactamente lo que necesitas vivir.
Este punto final crea la mayor sensación de confianza y seguridad. No importa por lo que estés pasando – no importa lo 'malo' y doloroso que parezca, ten la seguridad que es para tu bien.

Trata de sentir cada uno de estos pensamientos varias veces al día. Sin embargo, no pases demasiado tiempo en cada uno – puede que lo encuentres frustrante. Tomarse un minuto para enfocarte en estos puntos varias veces al día tendrá un impacto significativo. Invertir unos minutos diarios es un pequeño precio a pagar por los dividendos que puedes cosechar de desarrollar confianza en Él.

Sólo Dios sabe lo que pasará. Pero hay una cosa segura: Dios nos está dando, y siempre nos dará, exactamente lo que necesitamos.