RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

¿Cómo solucionar conflictos según el Dalai Lama? Hablamos de: Desarrollo Personal, Superación personal, Empatía, Dalai Lama Frases, Benevolencia, Valor de la Cooperación, Causas del Conflicto.

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EMPATIA
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Reflexiones del Dalai Lama

El Dalai Lama ha dicho repetidas veces que para el budismo, amor y la compasión son la medicina que puede curar muchas enfermedades. El amor y la compasión son las cualidades de una persona que originan su felicidad, y la necesidad que tenemos de ellas forma parte de la naturaleza esencial de nuestro ser. Desgraciadamente, el amor y la compasión llevan demasiado tiempo ausentes del gran número de esferas de interacción social; por lo general confinados a la familia y el hogar. El practicarlos en la vida pública está considerado como poco práctico, e incluso como una muestra de ingenuidad, una situación sin duda lamentable.

Benevolencia

La práctica de la compasión no es un mero síntoma de idealismo falto de sentido práctico, sino la manera más efectiva de defender nuestros intereses al tiempo de protegernos de los demás. Cuanto más dependemos de los demás, ya sea como nación, como grupo o como individuos, más nos conviene asegurar su bienestar. Practicar el altruismo es la fuente del compromiso y la cooperación, y no basta con el mero hecho de reconocer la necesidad de armonía.

Una mente entregada a la compasión es como un depósito rebosante, porque se convierte en una fuente constante de energía, determinación y bondad. Esa mente es como una semilla: cuando se la cultiva, da origen a muchas otras buenas cualidades, como el perdón, la tolerancia, la fuerza interior y la confianza en nuestra capacidad para superar el miedo y la inseguridad. La mente benevolente es como un elixir, porque es capaz de transformar las situaciones nocivas en situaciones benéficas. Por eso nunca deberíamos limitar nuestras expresiones de amor y compasión a nuestra familia y amistades.

La benevolencia no debe ser considerada como una responsabilidad exclusiva del clero, el sistema sanitario o la asistencia social: tiene que estar presente en todas las facetas de la comunidad humana. Tanto si el origen del conflicto se encuentra en la política, los negocios o la religión, el enfoque benévolo suele ser el único medio de resolverlo. A veces los mismos conceptos que usamos a la hora de mediar en una disputa son la causa del problema. Cuando el ponerse de acuerdo parece imposible, ambos bandos deberían recordar la naturaleza humana básica que los une. Eso ayudará a salir del atasco y, en última instancia, puede facilitar que todos alcancen sus metas. Aunque es posible que ninguno de los dos bandos quede totalmente satisfecho, si ambos hacen concesiones al menos así desaparecerá el peligro de que el conflicto acabe agravándose.

Valor de la Cooperación

Si todos sabemos que la cooperación en forma de compromiso es la manera más efectiva de solucionar los problemas, ¿por qué no la usamos con más frecuencia?

La falta de cooperación existente en la sociedad humana, puede tener su origen en la ignorancia de nuestra naturaleza interdependiente. El ejemplo de los pequeños insectos, como las abejas, es conmovedor. Las leyes de la naturaleza dictan que las abejas deben colaborar para poder sobrevivir. Como resultado, poseen un sentido instintivo de la responsabilidad social: carecen de constitución, leyes, política, religión o adiestramiento moral, pero debido a su naturaleza trabajan en estrecha colaboración. A veces pueden enfrentarse entre ellas, pero en general la supervivencia de la colonia como un todo se basa en la cooperación.

Los seres humanos, en cambio, tienen constituciones, vastos sistemas legales y cuerpos políticos; tenemos religión, una notable inteligencia y un corazón con una gran capacidad de amar. Pero pese a nuestras muchas y extraordinarias cualidades, en la práctica nos quedamos muy por detrás de esos pequeños insectos: en ciertos aspectos, las abejas son muy superiores a nosotros. Por ejemplo, millones de personas viven en grandes ciudades esparcidas por todo el planeta, pero a pesar de esa proximidad física, muchas de ellas están solas. Algunas ni siquiera tienen a otro ser humano con el cual compartir sus emociones y sentimientos más íntimos, y viven en un estado de perpetua agitación. No somos animales solitarios que se asocian únicamente para aparearse. Si lo fuéramos, ¿por qué íbamos a edificar grandes ciudades y pueblos? Pero aunque somos animales sociales que se ven impulsados a vivir juntos, por desgracia carecemos del sentido de la responsabilidad hacia nuestros congéneres.

Causas del Conflicto

¿Qué es lo que falla? ¿Las estructuras básicas de la familia y la comunidad que sustentan nuestra sociedad, o nuestros recursos externos, nuestras máquinas, ciencia y tecnología? Parece que ninguna de esas cosas. A pesar de los rápidos progresos hechos por la civilización durante el siglo XX, la causa más inmediata del dilema en que nos encontramos actualmente es: el énfasis en el desarrollo mental; estamos tan obsesionados por su consecución que, sin darnos cuenta de lo que hacíamos, hemos olvidado atender las necesidades humanas básicas del amor, la bondad, la cooperación y la empatía. Si no conocemos a alguien o no encontramos alguna otra razón para sentirnos unidos al individuo o al grupo, nos limitamos a ignorarlos.

Empatía, La Resolución de Conflicto

Todo el desarrollo de la sociedad humana se basa en que las personas se ayuden unas a otras. Si hemos perdido esa humanidad esencial que es nuestro cimiento, ¿de qué pueden servirnos las mejoras materiales? Cada día es más claro que un auténtico sentido de la responsabilidad sólo podrá dar resultados tangibles si desarrollamos la benevolencia. Sólo un sentimiento de empatía espontánea hacia los demás puede servirnos de motivación a la hora de actuar en su beneficio".

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